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En este negocio de las noticias, el tiempo lo es todo. O casi todo. Tenemos que decirle a la gente lo que pasa en el momento mismo en que pasa. O inmediatamente después.
Pero tembién tenemos que ser precisos. Es decir, tenemos que decir lo que pasa en el momento en que pasa y de la manera más exacta posible.
Pero a veces pasa que por preocuparnos por el tiempo nos olvidamos de la precisión y así pasan cosas como "el presunto candidato".
La frase, que parece el título de un cuento policial, apareció esta semana en una cadena de noticias en español para referirse a Barack Obama.
No se trata de un invento de los colegas de esa cadena sino una traducción apresurada del inglés "presumptive candidate", que se aplica a los candidatos que ganaron el proceso de elecciones internas pero que aún no han sido nominados oficialmente.
Los diccionarios en inglés y en español coinciden en que "presumptive" y "presunto" se refieren a "algo que se da por hecho".
Con lo cual, el término estaría bien utilizado en las dos lenguas. Porque se da por hecho que una persona que gana cualquier elección es la que va a ocupar el cargo que estaba en disputa.
Trasladada al terreno de la realidad -y sobre todo si hablamos de elecciones en Estados Unidos- esa afirmación tiene sus matices. Pero lo que nos ocupa ahora es la lengua y no la política. Aunque hablemos de las dos cosas.
Lo que distrae en esa traducción es que en los medios de comunicación en español hemos escuchado muchas veces la palabra "presunto" vinculada a hechos delictivos.
Siempre leemos o escuchamos "el presunto delincuente..." o "...el presunto autor material del asesinato de..." y así. Sólo cuando se habla de la presunción de inocencia la palabra tiene connotación neutra, ni siquiera positiva.
Pero parece que en inglés las cosas son diferentes y cuando le dicen "presumptive" a Obama o a McCain no los están señalando como sospechosos de nada, sino diciendo que los hechos indican que van a ser los candidatos presidenciales de sus respectivos partidos.
En el fondo, lo que tal vez resulta más raro de traducir "presumptive" como "presunto" es el hecho de que en español tenemos y utilizamos palabras para decir lo mismo sin necesidad de traducciones forzosas.
El virtual candidato, por ejemplo, es una solución aceptable. La Real Academia define virtual como implícito o tácito. Es decir -de nuevo- algo que se da por hecho.
En el lapso que transcurre entre la elección presidencial y la asunción hablamos del presidente electo. Lo cual también puede ser una solución en este caso. "El electo candidato del partido republicano...", etc.
Todavía falta cinco meses para que se sepa quién va a ser el próximo presidente del país más poderoso de la tierra.
Con lo complicada que ha sido la elección hasta ahora, y con una campaña presidencial en medio de crisis económica, energética y de vivienda, sospecho que "presunto" por "presumptive" no va a ser la última traducción apresurada que vamos a ver.

Cuando voy a Caracas suelo caminar en la zona de Valle Arriba. Aparte de ser un buen ejercicio, por las subidas y bajadas, es un paseo muy agradable, en medio de casas elegantes y una vista hermosa de la ciudad y de El Ávila.
Aparte de quemar algunas calorías, también aprovecho la caminata matutina para servir de guía turístico a los que se pierden en los laberintos de los cerros caraqueños buscando la embajada americana.
Así me preguntan: "¿Dónde está la embajada americana?". Se refieren, claro, a la representación diplomática de Estados Unidos. Es decir, la embajada estadounidense.
Pero por alguna razón, la gente dice la embajada americana.
Lo mismo aquí en Miami, la gente se refiere a los descendientes de los inmigrantes cubanos como cubanoamericanos y dicen que a Fulano ya le salió la ciudadanía americana.
Claro, eso es colonialismo y la clásica manipulación imperialista a la que se dejan someter los "mayameros", reaccionan enseguida los que se proclaman latinoamericanistas y enemigos del imperio.
Sin embargo, ellos mismos gritan "qué tiene Fidel, qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él". Más bien gritaban. Americanos, dicen los menos sospechosos de haberse dejado manipular por la propaganda "gringa".
Mi punto es que tal vez el hecho de que a veces utilicemos "americano" y otras veces "estadounidense" debe tener más que ver con razones prácticas que con las posiciones ideológicas.
Claro, la Academia proclama que es un error utilizar americano por estadounidense. Pero ni los académicos en su inmenso saber dejan de decirle "americana" a la chaqueta que se usa en ocasiones semi-formales, al mejor estilo estadounidense.
Para horror de los entogados, el diario El País y la agencia EFE -los dos pilares del periodismo español- utilizan expresiones como "El piloto americano de Kawasaki...", "...agencias de fármacovigilancia americanas y europeas...", "...crianza en roble francés y americano..." y así.
Insisto, no estoy haciendo una denuncia de la falta de pureza en el léxico de mis colegas ibéricos, sino tratando de mostrar que a veces suena mejor utilizar americano en vez de estadounidense.
Además, hay ocasiones en las que el adjetivo americano ayuda a expresar un concepto. Fútbol americano, por ejemplo. Cuando se utiliza, está claro que nos referimos al deporte de las enormes hombreras y el balón ovalado.
Está también el café americano. No importa dónde nos lo tomemos. Lo claro es que cuando se pide, sabemos que nos van a dar un café bastante más diluido en agua que un espresso, por ejemplo.
De hecho, cualquiera que se haya tomado un café en una gasolinera de Estados Unidos sabe que hay diferencias importantes entre un café americano y un café estadounidense. Aunque el estadounidense normalmente sea café americano.
Hasta la razón de que tanta gente venga a vivir a este país es, precisamente, el "sueño americano". Nadie habla del sueño estadounidense. De hecho, lo digo en voz alta y me suena mal.
Quería hacer estas reflexiones porque el tema ha aparecido varias veces en los comentarios de los lectores de este blog.
Para decirles que, a pesar de que soy muy cuidadoso en la elección de las palabras, puede ser que alguna vez diga americano donde alguien creería que lo correcto es estadounidense.
Y también que, a veces, decir americano está plenamente justificado. Aunque algunos se molesten.